La narrativa digital y la escuela

Dicen que contar historias es una actividad parecida al arte. Y la literatura es considerada como una de las artes más perfectas porque utiliza las palabras, que son el medio más reconocido para expresar la belleza. La narrativa trata, precisamente, de la manera de contar historias de una manera efectiva, interesante y, sobre todo, emocionante y hermosa. Sin embargo, hoy en día las historias no sólo se cuentan con palabras, sino especialmente con imágenes; y no solo eso, sino con imágenes y sonidos. Así, se ha originado una nueva categoría en las tecnologías de la información y la comunicación, una nueva narrativa.Contar historias es una forma original de enseñanza, como defiende desde hace tiempo Kieran Egan. Este es un método sencillo pero poderoso para ayudar los alumnos a comprender el mundo complejo y confuso de sus experiencias, y para facilitar su desarrollo vital y temporal. Aunque la narrativa no es algo nuevo, la idea de narración digital en sí misma es algo joven, que forma parte del mundo actual.

En los últimos 10 años, más o menos, se popularizaron las cámaras digitales y el software de edición, las herramientas digitales de creación y los medios de comunicación electrónicos. Muchos profesores se animaron a usar métodos relacionados con las nuevas tecnologías, y también aplicaciones 2.0, para ayudar a los alumnos a construir sus propios conocimientos e ideas. Para, de ese modo, saber presentar y compartir el aprendizaje con una mayor eficacia. Uno de estos enfoques poderosos que ha pasado al mundo educativo es la moderna la producción multimedia para elaborar contenidos, es la denominada narrativa digital o digital storytelling.

Una definición simple de lo que es la narración digital explica que se trata de la ya conocida práctica social de la narración, que ahora hace uso de cámaras digitales de bajo coste, de ciertas herramientas de autor o de uso libre y también de ordenadores para crear cuentos multimedia. Por esa razón, se considera que la narración digital ha logrado un sitio en la escuela, gracias a la imaginación y la creatividad, puesto que el acto de hacer historias significativas incrementa las propias experiencias de alumnos y profesores. En comparación con la narrativa convencional, en la realización de narraciones digitales la escuela no solo se ve como una solitaria oyente, puesto que puede interactuar con la estructura de las historias creadas.

Además, la naturaleza flexible y dinámica de la narrativa digital, que incorpora elementos fonéticos, visuales y sensoriales, usa una multiplicidad de procesos cognitivos subyacentes al mismo aprendizaje: verbal, lingüístico, espacial, musical, interpersonal, corporal… Por eso, diversos autores y especialistas han constatado que la narración digital facilita la convergencia de cuatro estrategias de aprendizaje:

  • la participación de los alumnos;
  • la reflexión profunda en el aprendizaje;
  • la integración de la tecnología de modo eficaz en la educación;
  • el desarrollo de proyectos de aprendizaje.

Jason Ohler, un experto en esta clase de lenguaje narrativo, argumenta que los educadores en todos los niveles, y para la mayoría de los alumnos, pueden inventar historias narrativas digitales de variadas formas para apoyar la enseñanza y el aprendizaje. Si lo hacen de esa manera, podrían incentivar la organización y la expresión de sus ideas y del conocimiento individual y significativo.

En cualquier caso, se indican tres formas básicas para apoyar el aprendizaje por medio de historias. En primer lugar, puede ser usado cómo ejemplo de conceptos y principios que son enseñados a través de la educación directa. En segundo lugar, puede ser usado como ejemplo de casos para ser resueltos por los alumnos. En tercer lugar, las historias pueden ser usadas como orientación para el alumnado, para ayudar a aprender y mejorar.

Entre las ventajas que se sugieren por el uso de la narrativa digital o digital storytelling en la enseñanza, están las siguientes:

  • para proporcionar más variedad que los métodos tradicionales en la práctica educativa cotidiana;
  • para adaptar la experiencia del aprendizaje;
  • para reforzar la explicación o la práctica de algunos de los temas más importantes o complejos;
  • para aumentar la participación de los alumnos;
  • para crear situaciones reales de aprendizaje de una manera fácil y sencilla.

Ciertamente los cuentos son una de las formas más antiguas de la literatura, además de estar en nuestro ADN cultural. Así que la posibilidad de integrar la narración digital en el currículo lingüístico resultaría, sin duda, una solución creativa para los procesos de aprendizaje necesarios, que puede mejorar el nivel de desarrollo tanto en la lectura como en la escritura, pero también en el habla y en la atención auditiva. Pero el citado Egan, de nuevo, sugiere que las historias y la narrativa sirven para desarrollar también la comprensión en los alumnos de los ideales democráticos, de la diversidad cultural y de la ciudadanía participativa. Y que, por último, pueden crear muchos vínculos en el aula a través de todas las experiencias compartidas.

En Educa con TIC, por ejemplo en el post titulado 30+ aplicaciones para contar como Scherezade, he intentado mostrar algunas de las aplicaciones que podemos usar para contar digitalmente, y que fueron citadas aquí. Aunque bastantes desaparecen o cambian su formato, otras nuevas surgen en un proceso de renovación constante. Google nos ha dado la última sorpresa con su Story Builder. Y desde que Scherezade apareció, en otras situaciones seguimos hablando de la narrativa digital:

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